El britpop en 10 nombres propios (y 9 nueve apellidos)

 

El britpop está de moda. Será porque los 90 son retro, o porque el universo es cíclico (como dicen los chinos), o porque muchos que antes lo odiaban (era lo que tocaba, es decir, la pose) ya pueden quitarse la careta de declarar su amor incondicional a las melodías frescas y ñoñas. O, sencillamente, porque a los cuarentones que hace veinte años teníamos eso, veinte años, hay que seguir vendiendo camisetas, DVDs y entradas a festivales y conciertos. Sea como sea, nunca está mal echar la vista atrás y ser capaces de escuchar, con oídos nuevos y saltándose los prejuicios que había entonces, grupos y discos maravillosos que, sin inventar nada, sin ser originales (ni, desde luego, pretenderlo) dieron lugar a joyas de las que hacen mover el cuerpo y poner la piel de gallina a más de uno. Continue…

El britpop en 10 nombres propios (parte 2)

El britpop no fue un movimiento, ni un estilo, ni un subgénero, ni nada parecido. Fue sencillamente un momento. Un grupo de bandas que surgieron de repente, todas juntas y revueltas, aupadas por la prensa de su país y favorecidas por el viento de cola del final del grunge del otro lado del charco, y con disputas, peleas y lucha de egos que amplificaron la cosa. Aunque muchas tenían poco en común (la explotación de la estética British y de su pasado musical,  en especial de las décadas de los 60 y 70) para el recuerdo quedan canciones, discos, conciertos y momentos de gloria. Seguimos el repaso a los 10 grandes nombres que comenzamos en el anterior artículo. Continue…

La noche en la que conocí a Richey James Edwards

Llevábamos allí un par de días. Mis padres habían alquilado uno hotel de cuatro estrellas que, como era de esperar, estaba lleno de guiris. Habíamos salido a cenar a algún sitio típico, pero lo típico en aquella isla, como en tantos otros lugares de guiris, eran los bares de guiris, las tabernas que huelen a parrilla, los restaurantes de todos los lugares del mundo menos de donde nos encontrábamos, y los fish & chips, todo encapsulado en un centro comercial con palmeras, enredaderas, rótulos en inglés, alemán y ruso y olor a desodorante y cerveza.

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